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Al día siguiente nos levantamos a las cuatro de la mañana para desayunar y a las cinco menos diez empezamos la subida hacia el Gran Paradiso con los frontales y siguiendo la hilera de luces que nos preceden por el sendero que habíamos estudiado la tarde anterior. Apenas amanecido llegamos a la zona del glaciar donde nos ponemos los crampones y continuamos la subida a buen ritmo. Sobre las 8:10 llegamos a la cima, más bien pequeña, sin nieve y formada por grandes bloques de piedras, diferente completamente a la del Montblanc. Pasamos un rato en su atestada cumbre haciendo fotos y viendo el paisaje y más tarde descendemos hacia el refugio donde comemos un buen plato de pasta, al dente por supuesto, en las mesas del exterior al suave sol del último día de julio en estas montañas. A las 14:50 estamos de nuevo en el aparcamiento de Pont y regresamos a Chamonix por el paso de San Bernardo en la frontera con Suiza.